Adiós a Argentina
Minutos antes de las siete de la mañana veo pasar a los argentinos, pocos que viven en mi ciudad. El partido comienza a las ocho y media de la mañana, hora de España. Se les distingue sin duda. Entre los amanecidos, todos de aire lelo, aparecen ellos, despiertos, expectantes, ansiosos. Llevan la albiceleste puesta encima de su ropa, a los hombros, atada a la cintura. Algunos van vestidos con la camiseta del River o del Boca: hoy las rivalidades quedan lejos. Se van a reunir a desayunar y ver el partido en un bar de mi barrio. Apenas serán dos docenas de personas que se morderán las uñas con su selección que sienten casi como un reflejo de su país, un amuleto, y verán, como muchos en el fútbol, que el juego es un oráculo, que mostrará un futuro venturoso o desgraciado.
En el tren, de regreso de mi viaje diario, un viajero escucha por la radio el partido. Otro pregunta tímido, con acento español: "¿Cómo vamos?". Todo el mundo sabe sobre quién pregunta. "Perdemos", contesta. Cuando llego a casa en la televisión cuentan que Argentina se va, que sólo logró empatar. Me siento desolado.
miércoles, 12 de junio de 2002
viernes, 7 de junio de 2002
Contra los elementos
Y Argentina perdió con un penalti inexistente y pícaro. Cuando las olas son tan grandes que tapan las antenas de los pesqueros, cuando se encrespan sobre las embarcaciones hasta hacerlas desaparecer en los radares de los mercantes, se dice que hay mar arbolada, un bosque de agua en el que hay que avanzar y superar las dificultades. La gran selección argentina luchó contra ese enemigo con la tenacidad de un pescador en la galerna, pero el esfuerzo fue fútil. Tan armada estaba la defensa inglesa como bien organizada la delantera argentina, pero sólo sirvió para que se estrellase contra los acantilados de color rojo que defendían la portería. Un sueño que parece desvanecerse contra una realidad cada vez más cruel.
Ojalá la vida fuese como el fútbol, que la esperanza, la felicidad, las ilusiones, se pudiesen alcanzar con tanta facilidad, como tantas veces se consigue en el verde campo de los sueños, tan sólo corriendo tras un balón. Tengo el convencimiento que hoy Argentina se ha levantado más triste y desesperanzada.
Publicado a las
21:37
0
comentarios
Etiquetas: Mundial 2002
Drama y victoria
Parece que no hay otra manera de entender las cosas, que se necesita la contrariedad, el destino adverso, la dificultad para salir adelante. España ganó a Paraguay, sin apenas jugar por la banda derecha y con una defensa endeble; también metió todos los goles, haciendo el chiste fácil. Pero la mejor defensa, siguiendo las tácticas de la guerra relámpago, es un buen ataque. Y los hubo, con una alegría desordenada y hermosa, libre y, por tanto, algo caótica y casual. Quizás ese sea el fútbol que más me guste, el más cercano al patio de colegio, y el que ha hecho de este deporte un fenómeno mundial: no creo que exista juego que más se parezca a una partida de caza de una tribu del Paleolítico, tratando de capturar esa fugaz pieza que está al otro lado de la raya de la portería. (Quizás esa sea la razón por la que en Estados Unidos no acaba de cuajar. Allí necesitan juegos de confrontación neodarwinista, donde prima el reto personal y con resultados inmediatos: como su economía).
Una nota. El bravucón de Chilavert se comportó como un caballero. Le honra. Y tiró a puerta un tiro libre casi perfecto. Sólo faltó que Casillas no lo hubiese parado.
Publicado a las
21:36
0
comentarios
Etiquetas: Mundial 2002
martes, 4 de junio de 2002
Tópicos, tonterías y talento
Lo confieso. El fútbol nunca me interesó hasta que Valdano empezó a hacer las crónicas de los partidos del Mundial de México. Descubrí que podía haber algo más que lo evidente, que los atavismos, tribalismos y miserias gregarias que demostraban los aficionados, junto con un exceso de pasión ciega y de pensamiento aborregado, podía ser sustituido por argumentos, imágenes, metáforas... belleza y épica condensada en 90 minutos. Confieso mi pedantería y clasismo. Trato de curarme de ello pero cuando los seguidores del Madrid disparan a la policía y queman la Castellana al ganar su equipo una Copa de Europa hacen que el gol de Zidane se transforme, de un ejemplo de plasticidad, valentía y belleza, en un simple giro acrobático. En esas ocasiones siento que el fútbol me abandona y no yo a él.
El último ejemplo es Chilavert, quizás demasiado alejado (Paraguay) de la mar. El alocado portero de la selección paraguaya se ha desmarcado con una serie de bravuconadas y tonterías sobre los muchos goles a balón parado que le va a meter a España. No dudo que pueda hacerlo y me gustaría verlo. Lo que sobra es esa chulería. Los españoles se defienden con tópicos, "El Chila es así", "lo qué importa es lo que pase en el campo", etc... que es una manera elegante de guardar silencio, aunque gastada.
Cuando ocurren cosas como esas (como Rivaldo, al que le sobra talento, fingiendo agresiones inexistentes) me entristece el daño que los arribistas y tahúres quieren hacer de un juego hermoso, y más en un país como España donde han jugado y juegan futbolistas de todas las selecciones participantes. Todos se conocen, y se me hace triste. Para mi lo ideal sería una final con Argentina, si los cruces lo permiten, con España, aunque perdiese; y si no, México. En último caso cualquier equipo que hable español es el mío.
Prometo no hablar tanto del Mundial, pero lo siento. Se me está haciendo apasionante.
Publicado a las
20:24
0
comentarios
Etiquetas: Mundial 2002
Ganamos todos
Eslovenia a duras penas llega a ver el Adriático, pero los Alpes los tiene más cerca, así que acaba por ser más tierra de esquiadores que de futbolistas. No era un equipo menor, pero tampoco uno de los grandes. Sí rocoso, como el país, y debutante en muchas cosas, como la independencia, la selección o el Mundial. El equipo español ganó de la manera a la que nos tiene acostumbrados: un gol pícaro e imposible de Raúl, otro, fruto de una jugada de equipo rematada con valentía por Valerón y el tercero, un penalti forzado con honor por Morientes y ejecutado con rigor por Hierro. El pillo, el valiente y el hidalgo se juntaron en el terreno de juego. También el susto y la tragedia: hubo un gol en contra. Y la testosterona: el seleccionador nacional renegando de Dios y de los santos y sudando en la banda.
México ganó con autoridad a Croacia (chulesca, orgullosa de glorias pasadas caducas, pagada de sí misma) con una gol de Blanco, que juega en el Valladolid con poca fortuna. Quizás pasó el tiempo del llanto y llegó el del orgullo. Se puede.
Y la selección argentina demostró ante Nigeria que debe estar en la final. Esos están en el campo como si todos hubieran estado jugando juntos desde el colegio y, además, fuesen amigos. Marcó Batistuta. Ojalá Argentina fuese como su selección y no al revés. De nuevo, ¿será una cuestión de carácter?
Publicado a las
19:12
0
comentarios
Etiquetas: Mundial 2002
La cartuja de Ulsan
En Ulsan, una ciudad de un millón de habitantes al sureste de Corea del Sur se encuentran los astilleros Hyundai , unos de los mayores del mundo, en los que se construyen los leviatanes de la mar, los superpetroleros. Allí, en un hotel hecho a medida, tiene su cartuja la selección española. Recluidos, sólo viendo fútbol, los príncipes del césped esperan su partido en un aislamiento que tiene mucho de monacal, en un hotel que tienen para ellos solos al que no llega el ruido de las grúas de los astilleros. Unos kilómetros más lejos, está la selección brasileña, en un hotel en el que conviven con periodistas, abogados, representantes, federativos y los muchos aficionados que han cruzado el Pacífico para verlos jugar. Será una cuestión de carácter. Mientras los españoles no hacen otra cosa que torcerse los tobillos, los brasileños tratan de explicar qué hace en Corea un cargamento de revistas porno con las que reflexionar por la noche.
Publicado a las
18:15
0
comentarios
Etiquetas: Mundial 2002

