Pregunta/propuesta Todos nos bajamos música de la red, aca los primeros. Más allá de consideraciones sobre los derechos de autor y las ruedas de molino con las que nos quieren hacer comulgar las discográficas, parece que es un medio de difusión de la cultura que está todavía por explotar. Mar Interior usa WinMX cosa que no sabe si es oportuna o la mejor, pero es el que tiene. ¿Deberíamos seguir con él o existen alternativas de más calidad? Ahora ha caído en sus manos un programa que transforma los contenidos de un CD en MP3 y desde estas costas nos preguntamos: ¿qué les apetece que pasemos a ese formato (por supuesto a más de 192) y pongamos a disposición de todos ustedes? Todas las peticiones serán atendidas, si fuera posible, aunque la discoteca de aquí en más bien clásica, como supondrán, aunque heterodoxa.
jueves, 20 de febrero de 2003
miércoles, 19 de febrero de 2003
Lema
De lo obvio hablar es superfluo. El "No a la Guerra" es claro y suscrito por estas costas. Según unos y otros parece innegable que al menos cinco millones de españoles salieron a la calle a protestar contra esta guerra a la que el Gobierno de Aznar quiere llevarnos a hacer a lomos del caballo americano. No sólo es inmoral, sino ilegítimo. En la manifestación a la que asistí había más de 100.000 personas: esto es, que uno de cada diez asturianos se fue a protestar, y se dice pronto. De todas las pancartas que salieron el 15 de febrero a la calle pidiendo paz, una observada en las calles de Nueva York fue la que más llamó la atención a este editor y por eso se menciona hoy aquí. Llevaba escrito en inglés (traduzco): "Frodo ha fracasado. Bush tiene el anillo".
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Pasiones de periódicoSe dice que no entra en los cánones de la cortesía de las bitácoras, y que muchos empezarán a pensar que a este editor le mueve más el afecto que la objetividad pero el ensayo del Cinexín sobre las películas de periodistas es magnífico. Y se lo debemos al gran Vallín, de los Vallín y Pérez de Colunga detodalavida; y eso a pesar de la crisis.
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lunes, 10 de febrero de 2003
Cumpleaños
Para Erika, para Susana, para mí. Para Elena mañana
Que tengas un buen día,
que la suerte te busque
en tu casa pequeña y ordenada,
que la vida te trate dignamente.
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Life Vest Under Your Seat
Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida de una muchacha triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattan,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.
Luis García Montero
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domingo, 19 de enero de 2003
Pensamientos encontrados entre la vajilla

Decía Steve Reich que el mejor de todos era Bach, que servía para todo, para ir a recoger los niños al colegio, hacer el amor, fregar los platos, que cosa eso de fregar los platos, ¿por qué no hacer las camas? No me gusta hacer las camas y sí fregar los platos, como a Leonard Cohen que decía que era una de las cosas que sabía hacer bien, que bueno, a pesar de los años, lo de hacer el pino le salía decente y que las canciones hablaban por sí mismas, y en eso hay poco que decir ni que contar, porque creo que acaba siendo más importante hablar de la demora de un tipo mientras friega los platos (¿Podrá la red sustituir al lavaplatos? ¿el lavaplatos al hombre?) que estar hablando de la guerra en ciernes, la corrupción en el Sporting, el chanchullo que han montado Luis Sepúlveda, que fue mi amigo, para su mujer, creo que yo intuía que algo así podría pasar aunque Carmen siempre fue cálida con nosotros, pero Luis tiene alma de chacal y mira con deseo de “carne de hembra”, como decía mi abuela con esa forma tan explícita y visceral, sabiéndose objeto que no persona, esa manera de mirar que recordaba de jovencita cuando las “moros” llegaron a su pueblo durante la Guerra Civil y recorrieron las “caleyas” vacías, que las mozas estaban escondidas por temor a lo que podría pasar y pasó, pero mi abuela se libró y siempre contaba lo de la manera de mirar de los legionarios, y entonces Paco Taibo me pregunta si eso pasó en el 34 o el 37, y no sé que decirle, pero me cuenta que su padre está muy mal de la vista pero más animado, que tiene una chica que le lee y que el viejo Paco sigue unido a la vida, y me acuerdo del rostro de Borges cuando le ví en Sevilla, paladeando las palabras como si estuviesen hechas de tigres, laberintos, chocolate, estelas, mango, trufas, oporto, venado como el que debe de haber en estos días en Villablino, recién cazado, y no nunca hubo allí un aeródromo para el autogiro del general Solchaga, y casi parece la aliteración recién descubierta al leer en inglés el comienzo de Lolita “luz de mi vida, fuego de mis entrañas”, que es prodigiosa, como la capacidad del calentador de apagarse cuando tienes las manos llenas de espuma y todo por aclarar.
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lunes, 6 de enero de 2003
In memoriam (1924-2003)

Hace dos días mi padre murió. Nadie lo esperaba, aunque su muerte no fue repentina. Llevaba una semana en el hospital con una insuficiencia respiratoria que no fue capaz de superar. Hoy sigo manteniendo ese “sentimiento roto” del que hablaba Leonard Cohen. Mi padre se llamaba Rogelio y vivió una vida difícil: una revolución en la infancia, la Guerra Civil en la adolescencia, la posguerra. Era hijo de madreñero, de un artesano, con carnet del Partido Comunista, que malvivía fabricando esos zuecos de madera que se usaban en Asturias para caminar sobre el barro. Aquel, mi abuelo, luchó en todos los conflictos posibles y murió de enfermedad y agotamiento. Sé que la vida que dio a sus hijos no fue justa ni digna, que rozaba la brutalidad, y también sé que mi padre se sobrepuso a eso y encontró consuelo en la fé católica, algo que yo no comparto ni compartía con él. En los cuarenta, tras dos años de miseria, frío, hambre y miedo, enfermo en un hospital para tuberculosos, desahuciado por muchos médicos, mi padre se curó tras una durísima operación, aunque arrastraría siempre un dolencia crónica pulmonar. Poco más tarde ingresaría como numerario en el incipiente Opus Dei. Tras casi veinte años, por lealtad a un amigo al que la Obra había abandonado a su suerte, mi padre pidió la dispensa papal para romper los votos que lo habían ligado a ellos. Nunca le hostigaron tras su salida, pero mantuvieron con él, hasta el último instante una actitud amable, recelosa y expectante: quizás sabía demasiado. Le propuse que escribiésemos un libro sobre esos años de la gran expansión del Opus Dei, de los primeros oblatos, pero siempre se negó. Era leal con los viejos compañeros, aunque no entendió nunca la subida a los altares de San Josemaría Escribá. Después, en el 68, conoció a mi madre, y en el 69 nací yo, que le daría bastantes disgustos y algunas satisfacciones. Tras su jubilación, hace ya casi 14 años, se dedicó a ayudar a los demás, colaborando en Cáritas, y también en De hermano a hermano, con una actividad que superaba con mucho la de sus años como funcionario. Siempre fue independiente y activo, inteligente e informado, consciente y reflexivo, con una sed intelectual inagotable, profundamente cristiano, católico, apostólico y romano, y como tal, murió. Descanse en paz.
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martes, 24 de diciembre de 2002
Alcanzar los cielos

El hombre tocó los cielos cuando el Sputnik comenzó a dar vueltas alrededor de la Tierra. Aquello nos hizo sentirnos pequeños, observados y frágiles, asomados con una pequeña radio a la inmensidad del océano cósmico. El Sputnik siempre me ha parecido la perfecta estrella de Belén, la marca indeleble de la voluntad rompiendo la noche, el cometa perfecto creado con nuestras propias manos. El pequeño satélite, que Korolev construyó y regaló al mundo, giró y giró unos cuantos meses, con sus antenas como cola, transmitiendo un pequeño pitido desde las estrellas, dando la vuelta a la Tierra cada poco más que hora y media, e hizo que las navidades del año 1957 tuviesen un sobrecogimiento y una sensación diferente que acabaría pocos días después de Año Nuevo al querer volver a casa, un cuatro de enero, quemándose en el intento. Él nos demostró que se pueden conquistar los cielos, como tantas otras cosas. Feliz Navidad, Feliz Año a todos.
Aquí les dejo el sonido del Sputnik cuando todavía rodeaba la Tierra.
Pero la ciencia no es perfecta. He descubierto, ayer lo comentaba por teléfono con Bear y Cantorpistola, que dos de mis proveedores de correo electrónico han bloqueado mis cuentas y que desde el 17 de septiembre hasta el 12 de diciembre de este año hay un gran vacío, que incluye las direcciones de muchos a los que quiero y con quienes me gustaría contactar; sepan que acá estoy y que les espero. Pónganme un correo con su dirección postal y sus números de teléfono actuales. Tan sólo tienen que pulsar el botón de contacto y ya está.
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jueves, 12 de diciembre de 2002
Mejor que una weblog

Usando un tono que no es propio de este marino, diré, que sí existe un lugar mejor que una bitácora para contar pasiones y arrebatos, desprecios y encantos, luces y sombras y que éste, que le gustaría dárselas de más pillo que el capitán del Prestige lo ha encontrado en el marasmo cada día más empobrecido que es Internet. Sabedor, el marino que esto suscribe, de la necesidad de detectar desde su puente de mando las verdades más absolutas afirmará sin temor que lo mejor que conoce en la Red a fecha de hoy no es una bitácora personal, pero casi. Se trata de los artículos que cada semana un tal Vallín, que así quiere ser llamado, escribe hablando de la vida y del cine, o al revés, que no me resisto en recomendar y que lleva el aventurado y venturoso nombre de El CinExín de Vallín desde hace unos meses. No sé qué hacen leyendo todavía y no se han puesto a mirarlo.
Les recomiendo dos recientes para abrirles el apetito: Arritmias y taquicardias o Abyectos succionadores . Y aún hay más.
Nota a pie: Cinexín: pequeño proyector cinematográfico de películas de 8 mm fabricado por la empresa de juguetes Exín en Ibi, Alicante y que gozó de mucho éxito entre los niños españoles en los setenta y primeros años ochenta del pasado siglo XX. Ver foto.
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El lugar temido.
En el míticamente feliz territorio de la infancia existen lugares en los que el miedo a lo desconocido atenaza el ánimo hasta la parálisis, aquellos en los que su sola mención hace volar mariposas en el estómago, y carámbanos en la espalda. Puede ser un animal, bicho, serpiente, perro, araña, gallina; un fenómeno, niebla o tormenta; o lugar, habitualmente oscuro, sótano, desván, hueco bajo la cama. Con los años, los miedos cambian y vienen asociados a las responsabilidades contraídas y no cumplidas, a las pequeñas traiciones y olvidos. Mi lugar temido es mi cuenta de correo, el armario electrónico en el éter de cable y fibra en el que se guardan los mensajes enviados que sé, que cuando lo abra, me anegará y avergonzará, y al que, siempre me digo, por falta de tiempo, hace demasiado tiempo, no accedo.
Sirva esto a modo de disculpa a quienes debo correo.
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