jueves, 27 de febrero de 2003

Disconformidades, incoherencia y deseos

"Estaba de un tiempo a esta parte incómodo con Mar Interior. La idea inicial con la que fue concebido, la de ser una “carta de navegación”, un testigo de mi paso por la red con los comentarios e impresiones que ese recorrido había hecho en mí, no satisfacía los deseos diarios y se iba tornando más en obligación que en placer, y de ahí al desánimo y a la indolencia y a la más clara de las vagancias restaba un paso. Lo cierto es que las intenciones de un principio fueron, poco a poco, moderadas por el tiempo, la novedad y la necesidad. Y así, se me hacía menos preciso pasar muchas horas navegando por la red y más necesario compartir el mundo real, y dejar de lado el obligatorio deber del Mar Interior, al que ya sabía el tiempo, en minutos u horas, que iba a tener dedicarle cada vez que me proponía subir una nota digna. Cuando el que se compromete es uno mismo, pero el fruto de ello se muestra a los demás, es mejor no llevarlo a cabo a hacerlo mal, desganado o desabrido. La idea del respeto hacía quienes pudiesen leer estas líneas se imponía: antes el silencio que la necedad. Después, graves circunstancias personales, conocidas por muchos, obligaron a dedicar tiempo y esfuerzo a otros avatares, pero eso no exculpa un cierto abandono de unos meses a esta parte si no, más bien al contrario: el hecho de no hacerlo cuando la vida se complicaba demostraba que el Mar Interior era más carga que alivio.

Por otro lado, la red se iba haciendo a mis ojos cada día más aburrida o peor, banal, y de los pocos consuelos que se hallaban se desarrollaban fuera los comunes portales, y sí se centraban cada día más en las páginas personales, de algunos a los que llamo amigos y a otros compañeros. Así pues, vivía la incoherencia de querer continuar con Mar Interior pero sin mantener las reglas que me había impuesto, de vivir más y de contarlo, sin tiempo, de seguir en la red pero sin tener que soportar el aburrimiento que muchas veces me traía.
Finalmente creo haber llegado a un compromiso conmigo mismo que me satisface: escribir todos los días que pueda, comentar lo visto y oído, no preocuparme por las fotos, por los links (¿por qué no utilizar el término amarra?) y usar la primera persona con más naturalidad que modestia; al fin y al cabo, la razón de Mar Interior, que como diría Saramago, es un diario y como tal “una novela de un solo personaje”, es contar, en primer término, de forma pública a quienes me conocen y están lejos, en qué empleo mi tiempo y si lo empleo bien. De nuevo, Saramago en su ‘bitácora impresa’ que son los Cuadernos de Lanzarote asegura que nadie escribe “un diario para decir quién es”. Tampoco pienso mantener un blog para explicar eso, si no, tan sólo para entretenerme y de paso, si puedo, entretenerles a ustedes.
Creyente de las formas y las ceremonias, estoy en tránsito y en transformación, como ya anuncie, para que las intenciones aquí declaradas tomen forma visual, que no física, y los nuevos compromisos se mantengan. Quedo a su disposición."

Como muy tarde, el próximo martes volveré con ustedes.

martes, 25 de febrero de 2003

En dique para mantenimiento
Comenzamos con los cambios. Luego, las explicaciones.
Control de enlaces, etiquetas y funcionamiento.OK
Supresión de enlaces.
Añadir navegantes: "Trafalgar Sur", "Por la boca muere el pez", "Santa Maradona". Reencontrado Blip
¿Eliminar Ciprés en el patio, Korochi, Jazzido, Tintachina? Nota: Lucas cae bien, pero cada vez lo entiendo menos. Lo mismo Ciprés.
Revisar nuevos aspirantes.
(Dejen sugerencias en "Anotaciones")
Cambio color(es) fondo.
Nueva cabecera.
Organización minibanners de estribor: Añadir "No a la guerra" junto a "Nunca mais".
Incluir amarres a MSF y a Greenpeace
Quitar publicidad (¿alguien sabe cómo?)
Rotación fotográfica en principal.
Purga del Template.

Sugerencias y consejos, aquí debajo por favor.


Condenar la máquina
En el lenguaje de la mar se habla de condenar la máquina cuando el motor más a que ayudar al barco en la situación en la que se encuentra puede empeorarla. Y entonces el capitán decide "condenar la máquina" esto es, inutilizar los motores, como pasó en el Prestige. Su puesta en marcha puede hacer aumentar las vibración sobre toda la estructura, debilitarla y finalmente, llevarla a que se parta y, con esto, al naufragio. Es una medida extrema. Se lleva a cabo en momentos en los que no se está seguro que con sólo apagar los motores sea suficiente, porque quizás alguien quiera, pueda u ordene ponerlos en marcha sin atender a las consecuencias, y para evitarlo se "condena", se hace un auto-sabotage. Tal parece con la parada de Vodafone en España, la que quizás acabe por hacer Terra y con la reciente de Blogger/Google , que deshizo buena parte del trabajo de los últimos días, llevando a algunas bitácoras a un pasado relativista, mientras su máquina seguía condenada. Es un buen momento para reflexionar sobre algunas cosas de este Mar Interior, de sus pretensiones y objetivos, de lo que es y de lo que quiere ser, de a dónde se encamina y para qué sirve, de si la máquina debe ser condenada o no. Hay aún mucho que contar.

jueves, 20 de febrero de 2003


Pregunta/propuesta
Todos nos bajamos música de la red, aca los primeros. Más allá de consideraciones sobre los derechos de autor y las ruedas de molino con las que nos quieren hacer comulgar las discográficas, parece que es un medio de difusión de la cultura que está todavía por explotar. Mar Interior usa WinMX cosa que no sabe si es oportuna o la mejor, pero es el que tiene. ¿Deberíamos seguir con él o existen alternativas de más calidad? Ahora ha caído en sus manos un programa que transforma los contenidos de un CD en MP3 y desde estas costas nos preguntamos: ¿qué les apetece que pasemos a ese formato (por supuesto a más de 192) y pongamos a disposición de todos ustedes? Todas las peticiones serán atendidas, si fuera posible, aunque la discoteca de aquí en más bien clásica, como supondrán, aunque heterodoxa.

miércoles, 19 de febrero de 2003

Lema
El señor oscuro trató de dominar la Tierra Media con el poder de sus dos torres...

De lo obvio hablar es superfluo. El "No a la Guerra" es claro y suscrito por estas costas. Según unos y otros parece innegable que al menos cinco millones de españoles salieron a la calle a protestar contra esta guerra a la que el Gobierno de Aznar quiere llevarnos a hacer a lomos del caballo americano. No sólo es inmoral, sino ilegítimo. En la manifestación a la que asistí había más de 100.000 personas: esto es, que uno de cada diez asturianos se fue a protestar, y se dice pronto. De todas las pancartas que salieron el 15 de febrero a la calle pidiendo paz, una observada en las calles de Nueva York fue la que más llamó la atención a este editor y por eso se menciona hoy aquí. Llevaba escrito en inglés (traduzco): "Frodo ha fracasado. Bush tiene el anillo".


Pasiones de periódico
Se dice que no entra en los cánones de la cortesía de las bitácoras, y que muchos empezarán a pensar que a este editor le mueve más el afecto que la objetividad pero el ensayo del Cinexín sobre las películas de periodistas es magnífico. Y se lo debemos al gran Vallín, de los Vallín y Pérez de Colunga detodalavida; y eso a pesar de la crisis.

lunes, 10 de febrero de 2003

Cumpleaños

Para Erika, para Susana, para mí. Para Elena mañana

Que tengas un buen día,
que la suerte te busque
en tu casa pequeña y ordenada,
que la vida te trate dignamente.


Life Vest Under Your Seat

Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida de una muchacha triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattan,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.

Luis García Montero

domingo, 19 de enero de 2003

Pensamientos encontrados entre la vajilla
Lavando los platos.

Decía Steve Reich que el mejor de todos era Bach, que servía para todo, para ir a recoger los niños al colegio, hacer el amor, fregar los platos, que cosa eso de fregar los platos, ¿por qué no hacer las camas? No me gusta hacer las camas y sí fregar los platos, como a Leonard Cohen que decía que era una de las cosas que sabía hacer bien, que bueno, a pesar de los años, lo de hacer el pino le salía decente y que las canciones hablaban por sí mismas, y en eso hay poco que decir ni que contar, porque creo que acaba siendo más importante hablar de la demora de un tipo mientras friega los platos (¿Podrá la red sustituir al lavaplatos? ¿el lavaplatos al hombre?) que estar hablando de la guerra en ciernes, la corrupción en el Sporting, el chanchullo que han montado Luis Sepúlveda, que fue mi amigo, para su mujer, creo que yo intuía que algo así podría pasar aunque Carmen siempre fue cálida con nosotros, pero Luis tiene alma de chacal y mira con deseo de “carne de hembra”, como decía mi abuela con esa forma tan explícita y visceral, sabiéndose objeto que no persona, esa manera de mirar que recordaba de jovencita cuando las “moros” llegaron a su pueblo durante la Guerra Civil y recorrieron las “caleyas” vacías, que las mozas estaban escondidas por temor a lo que podría pasar y pasó, pero mi abuela se libró y siempre contaba lo de la manera de mirar de los legionarios, y entonces Paco Taibo me pregunta si eso pasó en el 34 o el 37, y no sé que decirle, pero me cuenta que su padre está muy mal de la vista pero más animado, que tiene una chica que le lee y que el viejo Paco sigue unido a la vida, y me acuerdo del rostro de Borges cuando le ví en Sevilla, paladeando las palabras como si estuviesen hechas de tigres, laberintos, chocolate, estelas, mango, trufas, oporto, venado como el que debe de haber en estos días en Villablino, recién cazado, y no nunca hubo allí un aeródromo para el autogiro del general Solchaga, y casi parece la aliteración recién descubierta al leer en inglés el comienzo de Lolita “luz de mi vida, fuego de mis entrañas”, que es prodigiosa, como la capacidad del calentador de apagarse cuando tienes las manos llenas de espuma y todo por aclarar.

lunes, 6 de enero de 2003

In memoriam (1924-2003)
In Memoriam.

Hace dos días mi padre murió. Nadie lo esperaba, aunque su muerte no fue repentina. Llevaba una semana en el hospital con una insuficiencia respiratoria que no fue capaz de superar. Hoy sigo manteniendo ese “sentimiento roto” del que hablaba Leonard Cohen. Mi padre se llamaba Rogelio y vivió una vida difícil: una revolución en la infancia, la Guerra Civil en la adolescencia, la posguerra. Era hijo de madreñero, de un artesano, con carnet del Partido Comunista, que malvivía fabricando esos zuecos de madera que se usaban en Asturias para caminar sobre el barro. Aquel, mi abuelo, luchó en todos los conflictos posibles y murió de enfermedad y agotamiento. Sé que la vida que dio a sus hijos no fue justa ni digna, que rozaba la brutalidad, y también sé que mi padre se sobrepuso a eso y encontró consuelo en la fé católica, algo que yo no comparto ni compartía con él. En los cuarenta, tras dos años de miseria, frío, hambre y miedo, enfermo en un hospital para tuberculosos, desahuciado por muchos médicos, mi padre se curó tras una durísima operación, aunque arrastraría siempre un dolencia crónica pulmonar. Poco más tarde ingresaría como numerario en el incipiente Opus Dei. Tras casi veinte años, por lealtad a un amigo al que la Obra había abandonado a su suerte, mi padre pidió la dispensa papal para romper los votos que lo habían ligado a ellos. Nunca le hostigaron tras su salida, pero mantuvieron con él, hasta el último instante una actitud amable, recelosa y expectante: quizás sabía demasiado. Le propuse que escribiésemos un libro sobre esos años de la gran expansión del Opus Dei, de los primeros oblatos, pero siempre se negó. Era leal con los viejos compañeros, aunque no entendió nunca la subida a los altares de San Josemaría Escribá. Después, en el 68, conoció a mi madre, y en el 69 nací yo, que le daría bastantes disgustos y algunas satisfacciones. Tras su jubilación, hace ya casi 14 años, se dedicó a ayudar a los demás, colaborando en Cáritas, y también en De hermano a hermano, con una actividad que superaba con mucho la de sus años como funcionario. Siempre fue independiente y activo, inteligente e informado, consciente y reflexivo, con una sed intelectual inagotable, profundamente cristiano, católico, apostólico y romano, y como tal, murió. Descanse en paz.